Esperar nos incomoda porque expone lo que no controlamos. Queremos claridad, tiempos exactos y resoluciones visibles. Pero muchas veces la madurez espiritual nace justamente en ese espacio donde no vemos el cuadro completo.
La Escritura no romantiza la espera, pero si muestra que Dios forma caracter en ella. La espera ordena afectos, desenmascara apuros y vuelve mas profunda la dependencia del Padre.
Si hoy seguis orando por algo que no cambia, no descartes lo que Dios ya esta haciendo adentro tuyo. A veces el milagro empieza en el corazon antes de verse en la circunstancia.
Oracion: Padre, dame una fe estable cuando las respuestas tardan y una esperanza que no dependa de la inmediatez.